Sandra Mangas
Evaluar con IA
Blog · Sandra Mangas

Evaluar con IA

9 JUN 2026

Evaluar en una empresa simulada no es sencillo; ya os he hablado anteriormente de la metodología que utilizo. No se trata únicamente de comprobar si el alumnado sabe hacer una factura, registrar una operación contable, atender a un cliente, preparar una campaña de marketing o redactar un correo profesional. Todo eso es importante, por supuesto, pero en una empresa simulada ocurre algo más complejo: el alumnado trabaja, se organiza, se comunica, se equivoca, resuelve problemas, asume responsabilidades, toma la iniciativa…

Por eso, la evaluación en este contexto no puede basarse solo en los productos finales. La empresa simulada permite observar el desempeño diario del alumnado en un entorno que reproduce el funcionamiento de una empresa real. El aula se convierte en una oficina, el alumnado se organiza en departamentos y las tareas se desarrollan de forma integrada: recepción, compras, ventas, recursos humanos, contabilidad, marketing, atención a clientes, relación con proveedores, gestión documental y comunicación interna.

En este tipo de metodología, muchas de las competencias que queremos evaluar no son tangibles a primera vista. No siempre quedan recogidas en un documento. A veces aparecen en una conversación, en una decisión, en la forma de resolver una incidencia, en la ayuda que se presta a un compañero, en la capacidad de organizarse sin que nadie lo recuerde o en la manera de afrontar un error. Por eso, para mí, evaluar en la empresa simulada significa observar, acompañar, recoger evidencias y ayudar al alumnado a tomar conciencia de cómo está aprendiendo y trabajando.

En Tasty Box, el alumnado no trabaja de forma aislada. Forma parte de un equipo y desempeña funciones dentro de un departamento. A lo largo del curso va rotando por distintas áreas de la empresa, lo que le permite enfrentarse a tareas diversas y desarrollar competencias profesionales, personales y sociales. La evaluación se apoya, por tanto, en el desempeño diario: observo cómo cada alumno se organiza, cómo aplica los procedimientos del departamento, cómo se comunica con sus compañeros, cómo resuelve las tareas asignadas, cómo reacciona ante las dificultades y cómo trabaja en equipo, siempre con el marco EntreComp como referencia.

La evaluación que realizo en la empresa simulada se estructura en distintos momentos:

  • Evaluación inicial: ayuda al alumnado a conocer qué competencias va a desarrollar y qué se espera de él. Antes de empezar a trabajar en los departamentos es importante que comprendan que no se les va a evaluar únicamente por “hacer tareas”, sino también por cómo trabajan, cómo se relacionan, cómo gestionan sus responsabilidades y cómo evolucionan.
  • Evaluación formativa: es la parte más importante. A lo largo del curso se realizan evaluaciones de desempeño que permiten analizar el progreso del alumnado. No son solo un momento para poner una calificación, sino una oportunidad para conversar sobre su evolución: qué hace bien, en qué necesita mejorar y qué puede hacer para avanzar.
  • Evaluación final: permite valorar el recorrido realizado. No me interesa únicamente saber dónde ha llegado el alumno, sino también desde dónde partía y cómo ha evolucionado. En muchos casos, el progreso es tan importante como el resultado.

Para organizar esta evaluación utilizo rúbricas, que me permiten definir con claridad los criterios que se van a tener en cuenta. Las rúbricas ayudan al alumnado a entender qué significa trabajar bien en la empresa simulada y qué evidencias demuestran el desarrollo de determinadas competencias. Utilizo CoRubrics en Google Sheets para facilitar este proceso: permite recoger la evaluación del profesor (o profesores), la autoevaluación y la coevaluación entre compañeros. Para mí esta parte es fundamental, porque el alumnado no solo debe saber cómo le ve el profesor, sino también cómo se percibe a sí mismo y cómo es percibido por quienes trabajan con él.

La autoevaluación ayuda al alumnado a reflexionar sobre su propio desempeño. La coevaluación aporta una mirada complementaria, porque muchas veces los compañeros detectan aspectos del trabajo diario que el profesor no siempre puede observar con el mismo detalle. Y la evaluación del profesorado de apoyo permite integrar todas esas evidencias desde una perspectiva global y pedagógica.

Otro instrumento fundamental es el diario de aprendizaje. Cada alumno va recogiendo evidencias de su proceso: qué tareas ha realizado, qué dificultades ha encontrado, qué ha aprendido, qué competencias cree que ha desarrollado y qué aspectos necesita seguir trabajando. Este diario permite que el alumnado no se limite a “hacer”, sino que también piense sobre lo que hace, y sirve de apoyo en las evaluaciones de desempeño, especialmente cuando existen diferencias entre la percepción del alumno, la de sus compañeros y la del profesor. Aunque no le motiva mucho esta tarea, termina viendo su utilidad cuando tiene evidencias registradas que aportar.

Ejemplo de Diario Personal de Aprendizaje del alumno
Ejemplo de Diario Personal de Aprendizaje del alumno

Uno de los mayores retos de la empresa simulada es que pasan muchas cosas al mismo tiempo. Mientras un departamento gestiona pedidos, otro resuelve una incidencia, otro prepara publicaciones para redes sociales y otro contabiliza. El aula funciona como una pequeña empresa, con conversaciones, dudas, errores, avances, bloqueos y decisiones constantes. Como profesora, acompaño, observo, oriento, resuelvo dudas y voy tomando notas, pero no es fácil registrar todo lo que ocurre.

En cursos anteriores llevaba mi diario del profesor a mano: al acabar la clase anotaba con rapidez observaciones sobre el trabajo diario del alumnado. Pero este proceso consumía muchísimo tiempo, a veces tenía que hacerlo de manera precipitada entre clase y clase, y se quedaban cosas importantes sin registrar. Este curso, con 27 alumnos que observar y evaluar, sentí la necesidad de buscar una forma más eficiente de documentar lo que ocurre en el aula.

No quería sustituir mi observación docente, sino mejorarla; no quería automatizar la evaluación, sino disponer de un apoyo que me ayudara a no perder información relevante. Ahí empecé a explorar el uso de Plaud, un dispositivo que llevo en la muñeca y que permite grabar audio y generar transcripciones o resúmenes mediante inteligencia artificial. A partir de los audios, la herramienta genera resúmenes que se pueden personalizar; yo me he creado un tipo de resumen que he denominado “Evaluación del desempeño”.

Ejemplo de resumen generado por Plaud
Ejemplo de resumen generado por Plaud

Por supuesto, posteriormente reviso estos resúmenes; no los utilizo de forma automática. Los leo, los verifico, corrijo lo necesario, elimino lo que no aporta valor y transformo la información en anotaciones útiles para mi diario del profesor, que alojo en un Padlet privado donde anonimizo los datos del alumnado y sin subir transcripciones ni audios. Plaud no evalúa, no decide, no interpreta pedagógicamente lo que ocurre en el aula: solo me ayuda a registrar, ordenar y documentar mejor determinadas situaciones. La evaluación sigue siendo responsabilidad mía.

Evaluar competencias exige evidencias.

Cuando evaluamos competencias, necesitamos evidencias. No basta con decir que un alumno “tiene iniciativa” o que “debe mejorar la comunicación”: necesitamos concretar en qué situaciones lo hemos observado. La empresa simulada genera muchísimas evidencias, pero precisamente por eso algunas pueden perderse. El diario del profesor me permite recogerlas y utilizarlas después, de modo que cuando hablo con un alumno sobre su evolución puedo referirme a situaciones concretas y no solo a impresiones generales. Esto hace que el feedback sea más útil y permite poner en valor progresos que a veces pasan desapercibidos.

Información en el SharePoint sobre protección de datos
Información en el SharePoint sobre protección de datos

La incorporación de Plaud me está resultando útil, pero también me ha obligado a plantearme una cuestión imprescindible: la protección de datos. Una grabación de audio puede contener datos personales, y la voz del alumnado forma parte de su esfera personal aunque la finalidad sea educativa. Entiendo que la grabación puntual de sesiones con finalidad pedagógica queda amparada por la actividad educativa del centro, pero debe ser conocida por el alumnado y recogida expresamente en la información que se le facilita. Para mayor seguridad, anonimizo los datos en el Padlet privado, y conservo los audios solo hasta la finalización del curso y del periodo de revisión de evaluaciones.

La tecnología no sustituye el criterio docente.

Quiero insistir en esta idea antes de acabar: la inteligencia artificial no sustituye al docente. Plaud puede ayudarme a elaborar un diario del profesor más completo, pero no sustituye mi mirada profesional. La herramienta puede generar un resumen, pero soy yo quien decide qué información es relevante, qué debe descartarse, qué contrastarse y cómo se interpreta pedagógicamente cada situación. La evaluación sigue requiriendo conocer al alumnado, entender el contexto, observar su evolución, contrastar evidencias y tomar decisiones con criterio docente.

Evaluar es acompañar: ayudar al alumnado a conocerse mejor, a identificar sus fortalezas, a detectar sus áreas de mejora y a prepararse para el mundo laboral.
Blog · Sandra Mangas

Assessing with AI

JUN 9, 2026

Assessing students in a practice enterprise is not easy; I have written before about the methodology I use. It is not just about checking whether students can issue an invoice, record an accounting entry, serve a customer, prepare a marketing campaign or write a professional email. All of that matters, of course, but in a practice enterprise something more complex happens: students work, organise themselves, communicate, make mistakes, solve problems, take on responsibilities and show initiative…

That is why assessment in this context cannot rely only on final products. The practice enterprise lets me observe students' daily performance in an environment that reproduces how a real company works. The classroom becomes an office, students organise into departments and tasks are carried out in an integrated way: reception, purchasing, sales, human resources, accounting, marketing, customer service, supplier relations, document management and internal communication.

Many of the competencies we want to assess are not visible at first sight. They are not always captured in a document. Sometimes they appear in a conversation, a decision, the way an incident is solved, the help given to a classmate, the ability to get organised without being reminded, or the way a mistake is faced. For me, assessing in the practice enterprise means observing, accompanying, gathering evidence and helping students become aware of how they are learning and working.

In Tasty Box, students don't work in isolation. They are part of a team and perform roles within a department, rotating through different areas over the year, which lets them face varied tasks and develop professional, personal and social competencies. Assessment therefore rests on daily performance: I observe how each student organises themselves, applies the department's procedures, communicates, solves assigned tasks, reacts to difficulties and works as a team — always using the EntreComp framework as a reference.

The assessment I carry out in the practice enterprise is structured in distinct moments:

  • Initial assessment: helps students understand which competencies they will develop and what is expected of them — not just "doing tasks", but how they work, relate to others, manage their responsibilities and evolve.
  • Formative assessment: the most important part. Throughout the year, performance reviews track progress. They are not just a moment to assign a grade, but an opportunity to talk about each student's evolution: what they do well, what they need to improve and how to move forward.
  • Final assessment: evaluates the whole journey. I'm interested not only in where the student arrived, but where they started and how they evolved. Progress is often as important as the result.

To organise this assessment I use rubrics, which let me clearly define the criteria. Rubrics help students understand what working well in the practice enterprise means and what evidence demonstrates each competency. I use CoRubrics in Google Sheets to gather the teacher's evaluation, self-assessment and peer assessment. This part is essential, because students should know not only how the teacher sees them, but also how they see themselves and how they are perceived by those they work with.

Self-assessment helps students reflect on their own performance. Peer assessment adds a complementary view, since classmates often notice aspects of daily work the teacher cannot observe in the same detail. And the support teachers' evaluation integrates all that evidence from a global, pedagogical perspective.

Another key tool is the learning journal. Each student gathers evidence of their process: tasks done, difficulties found, what they learned, which competencies they think they developed and what they still need to work on. The journal means students don't just "do" but also think about what they do, and it supports the performance reviews — especially when the student's, peers' and teacher's perceptions differ.

Example of a student's personal learning journal
Example of a student's personal learning journal

One of the biggest challenges of the practice enterprise is that many things happen at the same time. While one department handles orders, another solves an incident, another prepares social-media posts and another does the accounting. The classroom works like a small company, full of conversations, doubts, mistakes, progress, blocks and constant decisions. As a teacher I accompany, observe, guide, answer questions and take notes — but it's not easy to record everything.

In previous years I kept my teacher's journal by hand, jotting down quick observations at the end of each class. But it took a huge amount of time, often rushed between lessons, and important things went unrecorded. This year, with 27 students to observe and assess, I felt the need for a more efficient way to document what happens in the classroom.

I didn't want to replace my teaching observation, but to improve it; not to automate assessment, but to have support that helped me not lose relevant information. That's when I started exploring Plaud, a device I wear on my wrist that records audio and generates transcripts or AI summaries. From the audio it produces customisable summaries; I created one I call "Performance review".

Example of a summary generated by Plaud
Example of a summary generated by Plaud

Of course, I review these summaries afterwards; I don't use them automatically. I read them, verify them, correct what's needed, remove what adds no value and turn the information into useful notes for my teacher's journal, hosted on a private Padlet where I anonymise students' data and upload neither transcripts nor audio. Plaud does not assess, decide or pedagogically interpret what happens in the classroom: it only helps me record, order and document certain situations better. Assessment remains my responsibility.

Assessing competencies requires evidence.

When we assess competencies, we need evidence. It's not enough to say a student "has initiative" or "needs to improve communication": we must pinpoint the situations where we observed it. The practice enterprise generates a great deal of evidence, but precisely for that reason some can be lost. The teacher's journal lets me capture it and use it later, so when I talk with a student about their evolution I can refer to concrete situations rather than general impressions. This makes feedback more useful and highlights progress that sometimes goes unnoticed.

Data-protection notice on SharePoint
Data-protection notice on SharePoint

Bringing in Plaud is proving useful, but it has also forced me to consider something essential: data protection. An audio recording can contain personal data, and students' voices are part of their personal sphere even when the purpose is educational. I understand that occasional recording of sessions for pedagogical purposes is covered by the school's educational activity, but it must be known to students and stated explicitly in the information they receive. For extra safety I anonymise data in the private Padlet, and I keep the audio only until the end of the course and the assessment-review period.

Technology does not replace the teacher's judgement.

I want to stress this before finishing: artificial intelligence does not replace the teacher. Plaud can help me build a more complete teacher's journal, but it does not replace my professional judgement. The tool can generate a summary, but I decide what information is relevant, what to discard, what to cross-check and how to interpret each situation pedagogically. Assessment still requires knowing the students, understanding the context, observing their evolution, contrasting evidence and making decisions with professional judgement.

Assessing is accompanying: helping students know themselves better, identify their strengths, spot their areas for improvement and prepare for the world of work.
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