EntreComp Champion

una pequeña historia de transformación y empoderamiento

Conocí el marco de competencia europeo EntreComp a principios de 2021. En concreto, cuando nos invitaron desde la ETF a participar en una conferencia internacional de la red centros de excelencia. Durante este evento, tuve el placer de coincidir con Elin McCallum, directora de Bantani Education. Aunque es probable que ella no me recuerde, sus palabras resonaron en mí cuando habló sobre centros de excelencia en emprendimiento y el curso EntreCompEdu.

En aquel momento, llevaba trabajando 8 años usando la simulación como metodología principal para formar a mi alumnado. Esto me permitía no sólo cubrir los contenidos del currículo oficial del ciclo de Administración y Finanzas, sino ayudarles a desarrollar otras competencias, las comunmente denominadas soft-skills, tan demandadas en el mercado laboral actual, y tan necesarias en la vida en general.

Fue así como me embarqué en el curso sobre el marco de competencia emprendedora EntreComp, organizado por EntreCompEdu. Sin embargo, más allá del contenido del curso en sí, lo que verdaderamente me cautivó fue el proceso de reflexión personal y docente que se desencadenó en mí. Al adentrarme en el estudio profundo del marco EntreComp y relacionarme con una comunidad internacional de profesores que trabajaban con estas competencias, sentí que había encontrado mi hogar. Reconocí muchas de estas competencias en las que ya había estado trabajando con mi alumnado durante años, pero también descubrí otras nuevas en las que aún tenía margen de mejora.

Esta experiencia me llevó a reflexionar sobre mis propias competencias como educador y como persona, y me di cuenta del cambio que había experimentado a lo largo de todos esos años trabajando en un proyecto de simulación.

Al trabajar con una metodología activa que facilitaba la puesta en práctica de estas competencias, tanto mi alumnado como yo misma habíamos tenido la oportunidad de desarrollarlas y fortalecerlas.

Descubrí mi propia creatividad al sumergirme diariamente en un entorno que requería soluciones innovadoras y desafíos que exigían poner en práctica mi capacidad creativa. A pesar de ser naturalmente reacia al cambio y al riesgo, pude mejorar en la gestión de la incertidumbre, el riesgo y los entornos cambiantes al enfrentarme diariamente a situaciones que me obligaban a superar todo tipo de dificultades. Preparar una clase, elaborar ejemplos y actividades en un entorno seguro resulta relativamente sencillo. Pero trabajar en una empresa simulada que opera a nivel internacional es adentrarse en lo desconocido, ya que tanto mi alumnado como yo no sabíamos exactamente qué nos depararía cada día de trabajo: cuántos pedidos recibiríamos, qué errores cometeríamos o qué retos tendríamos que superar. Siempre he sido una persona con muchas inseguridades, pero gracias a trabajar en un entorno de simulación, y al marco EntreComp pude superar muchas de ellas, al tener la oportunidad de desarrollar y poner en práctica mis competencias y darme cuenta de mi valor.

Además de mi propia transformación, gracias al curso de EntreComp reflexioné sobre el impacto que este proyecto de simulación ha tenido en mi alumnado. A lo largo de los años. he podido ver cómo, alumnos que, en entornos educativos tradicionales, no lograban destacar o se sentían incapaces de hacerlo, brillaban con luz propia con este tipo de metodologías. Eran capaces de detectar oportunidades para crear valor, o poseían una gran creatividad, quizá sabían cómo obtener los recursos necesarios para llevar a cabo su trabajo o eran capaces de aprender a través de la experiencia. Gracias a proyectos de este tipo, pudieron conocerse mejor, identificar sus fortalezas y debilidades, y darse cuenta de su propio valor, a veces por primera vez en toda su vida educativa. Son personas que llevarán consigo la capacidad de crear valor dondequiera que vayan, tanto en su vida laboral como en su vida personal, porque se han dado cuenta de que pueden aportar valor y mejorar sus competencias, sin importar la tarea que se les encomiende.

Desde entonces, he luchado constantemente por mejorar mi metodología para guiar mejor a mi alumnado en el descubrimiento y desarrollo de sus competencias emprendedoras, situándolos en contextos que les brinden oportunidades de poner en práctica estas habilidades. He incorporado el pensamiento ético y sostenible en estas situaciones de aprendizaje, algo que no había abordado antes de conocer el marco EntreComp. Gracias a las rúbricas proporcionadas por este marco, he intentado crear herramientas que ayuden a mi alumnado (y a otros profesores!) a conocerse mejor y a reflexionar sobre sus competencias, así como soluciones para guiarlos en su proceso de autodescubrimiento, involucrando a sus compañeros y otros profesores. He luchado por inculcar en ellos la inquietud constante de estar alerta para detectar oportunidades de crear valor en todo lo que hacen y de actuar en consecuencia. A veces, nos quedamos sin hacer nada porque creemos que no podemos cambiar las cosas. Sin embargo, no se necesitan grandes cambios para mejorar un poco las circunstancias, y el marco EntreComp es empoderador en ese sentido.

EntreComp ayuda a las personas a reconocer su propio valor y su capacidad para actuar y cambiar las cosas.

Sé que esto es cierto porque lo he vivido personalmente. y trato de aplicar el marco en todas las situaciones de mi vida: en cualquier tarea intento aportar valor, dondequiera que vaya, mi objetivo es contribuir a crear un lugar mejor.

Ahora, desde mi puesto como asesora técnica en la Dirección General de Formación Profesional, continúo luchando por implementar este marco. Ya como profesora, propuse que se utilizase el marco EntreComp como marco de referencia en nuestra Comunidad al crear las aulas de emprendimiento, que se incluyese en la guía digital de las aulas de emprendimiento de Castilla y León. Y lo hago porque estoy firmemente convencida de que puede cambiar la vida de nuestro alumnado.

Como os comenté en un post anterior, la semana pasada estuve en Bruselas participando en un proyecto impulsado por la Comisión Europea con el objetivo de encontrar herramientas para evidenciar y evaluar las competencias emprendedoras, buscando posiblemente una solución global a nivel internacional. Durante una recepción en el Parlamento Europeo, recibí una sorpresa extraordinaria: fui reconocida como EntreComp Champion, un reconocimiento otorgado a individuos por sus prácticas transformadoras en la enseñanza del emprendimiento. Aunque personalmente no me considero una campeona, no puedo negar que soy una creyente ferviente y me esfuerzo por compartir este marco que cambió mi vida con la mayor cantidad de personas posible. Ahora este reconocimiento está en mi “pared feliz” en el trabajo, junto con mis seres queridos, porque me recuerda que con mi trabajo puedo mejorar la vida de otras personas. Gracias de corazón.

Aprovecho para felicitar desde aquí a mis compañeros, que también recibieron este reconocimiento de EntreComp Champion:

  • Monia Izabela Wisniewska de la Asociación Jóvenes Solidarios (ASJ) de Arenas de San Pedro
  • Paz Fernández de la Vera, jefa y profesora del departamento de Formación y Orientación Laboral en IES El Batán, de Oviedo, y
  • Roman Shyyan, del Equipo de Apoyo a la Reforma del Ministerio de Educación en Ucrania.

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