Sandra Mangas
Potenciar el aprendizaje con IA: mi experiencia en el aula
Blog · Sandra Mangas

Potenciar el aprendizaje con IA: mi experiencia en el aula

11 OCT 2024

Como docente, siempre busco formas de mejorar el aprendizaje de mi alumnado y hacer mi trabajo diario más eficiente. En los últimos tiempos, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta clave que me ha permitido dar un salto cualitativo en mi práctica docente. Hoy quiero compartir cómo la IA se ha convertido en mi aliada en el aula, desde la creación de contenidos hasta la atención personalizada a cada alumno.

1. Crear proyectos innovadores

La IA me permite llevar a cabo ideas innovadoras de forma rápida y eficiente. Cuando tengo una idea para un proyecto, uso herramientas como ChatGPT para estructurarla, encontrar un nombre atractivo y planificar los recursos necesarios. Y gracias a plataformas como MidJourney o DALL·E genero imágenes que hacen el proyecto visualmente atractivo y más fácil de “vender” a alumnado, compañeros y equipo directivo.

Un ejemplo es el proyecto “BookZone”, un acogedor espacio de lectura para el centro que propuse para el alumnado de los departamentos de madera, electrónica e informática. La IA me ayudó a definir la idea, crear el logo y planificar el trabajo en equipo: el alumnado construiría las estanterías y pufs de los rincones de lectura, e incluso montaría máquinas arcade, colaborando en el diseño y el ensamblaje. Puedes descargar aquí la propuesta de BookZone.

2. Automatizar tareas administrativas

Uno de los grandes beneficios de la IA ha sido automatizar tareas administrativas que, aunque necesarias, suelen ser repetitivas y consumir mucho tiempo. Por ejemplo, en la gestión de la FCT, la IA me ayuda a redactar formularios de seguimiento y correos para implicar a las empresas colaboradoras. Esto me permite centrarme en lo esencial: acompañar al alumnado durante sus prácticas.

3. Generar contenido para el aula

La creación de contenidos es una de las actividades que más tiempo consume al profesorado. Ahora, con la IA, puedo crear materiales adaptados a las necesidades del alumnado de forma más rápida y personal: genero ejemplos, preparo actividades y diseño tareas concretas y detalladas. Así respondo a los intereses del alumnado y hago las clases más dinámicas y relevantes.

4. Crear rúbricas y evaluación personalizada

La evaluación es un aspecto fundamental del proceso de enseñanza-aprendizaje. Uso la IA para crear rúbricas detalladas, lo que me permite evaluar los proyectos de forma más eficiente y justa. Estas rúbricas sirven además de guía para que el alumnado sepa exactamente qué se espera de él en cada etapa.

Sin embargo, la IA tiene límites al evaluar el trabajo del alumnado. Puede generar rúbricas y un enfoque estructurado, pero no capta del todo los matices del trabajo de cada alumno —la creatividad, el esfuerzo, el contexto de sus decisiones—, y eso requiere un toque humano. Como docente, mi papel es aportar empatía, criterio y un conocimiento profundo del proceso de aprendizaje, cualidades que la IA no puede replicar. Al automatizar parte de mi trabajo, además gano tiempo para dar una retroalimentación más personalizada y presencial.

5. Fomentar la autonomía del alumnado

Al generar actividades y recursos personalizados, la IA permite al alumnado asumir un papel activo en su aprendizaje, lo que se traduce en estudiantes más implicados y motivados. En el módulo de Simulación Empresarial, mi alumnado usa herramientas de IA para crear webs, redactar correos profesionales, diseñar publicaciones para redes, planificar sus proyectos, generar ideas y crear logos con plataformas como Wix, Canva y ChatGPT, mejorando su competencia digital y sintiéndose dueños de su trabajo.

En resumen, la IA se ha convertido en una valiosa aliada en mi labor docente. Me ha hecho más creativa, productiva y eficiente y, sobre todo, ha mejorado el aprendizaje y la experiencia educativa de mi alumnado. Sigo explorando todo su potencial, pero estoy segura de que ha llegado para quedarse y para transformar la educación de forma positiva. Y tú, ¿usas la IA en el aula?

Blog · Sandra Mangas

Empowering learning with AI: my experience in the classroom

OCT 11, 2024

As a teacher, I am always looking for ways to improve my students' learning and make my daily work more efficient. In recent times, artificial intelligence (AI) has become a key tool that has allowed me to take a qualitative leap in my teaching practice. Today, I want to share how AI has become my ally in the classroom, from content development to personalized attention for each student.

1. Creating innovative projects

AI has allowed me to carry out innovative ideas quickly and efficiently. When I have a concept for a project, I use tools like ChatGPT to structure it, come up with an attractive name, and plan the necessary resources. Thanks to platforms like MidJourney or DALL·E, I can generate images that make the project visually appealing and easier to "sell" to students, colleagues and school administrators.

An example is the "BookZone" project, a cozy reading space for the school, which I proposed for students from the woodworking, electronics and computer-science departments. AI helped me define the idea, create the logo and plan the teamwork: students would build the shelves and bean bags for the reading corners, and even collaboratively assemble arcade machines, working together on design and assembly. You can download the BookZone proposal here.

2. Automating administrative tasks

One of the great benefits of AI has been automating administrative tasks that, while necessary, tend to be repetitive and time-consuming. For example, in managing Work-Based Learning (FCT), AI helps me draft follow-up forms and emails to engage partner companies. This lets me focus on what is essential: guiding students during their internships.

3. Generating classroom content

Content creation is one of the most time-consuming activities for teachers. Now, with AI, I can create materials tailored to students' needs more quickly and personally. I use AI to generate examples, set up activities and design specific, detailed assignments. This way I can respond to students' interests, making classes more dynamic and relevant.

4. Creating rubrics and personalized evaluation

Assessment is a fundamental aspect of the teaching-learning process. I use AI to create detailed evaluation rubrics, which lets me assess projects more efficiently and fairly. These rubrics also serve as a guide for students to know exactly what is expected of them at each stage.

However, AI has limits when evaluating student work. It can generate rubrics and a structured approach, but it lacks the ability to fully understand the nuances of each student's work — creativity, effort, the context behind their decisions. Those require a human touch. As a teacher, my role is to bring empathy, insight and a deep understanding of the learning process, qualities AI cannot replicate. By automating part of my work, I also gain more time to give personalized, face-to-face feedback.

5. Promoting student autonomy

By generating personalized activities and resources, AI empowers students to take an active role in their learning, resulting in more engaged and motivated learners. In the Business Simulation course, my students use AI tools to build websites, draft professional emails, design social-media posts, plan their projects, generate ideas and create logos with platforms like Wix, Canva and ChatGPT — enhancing their digital skills and giving them ownership over their work.

To sum up, AI has become a valuable ally in my work as a teacher. It has made me more creative, productive and efficient and, above all, it has improved my students' learning and educational experience. I am still exploring its full potential, but I am sure it is here to stay and to transform education positively. And you — are you using AI in the classroom?

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