Esta entrada se publicó originalmente en el Open Space de la ETF (European Training Foundation).
Enseñar competencias digitales: educar para el futuro
El Facebook Live de ETF LearningConnects de esta semana se centró en la enseñanza, el aprendizaje y las competencias digitales. El impacto de la tecnología y de las preocupaciones ambientales sobre las competencias es innegable. Casi todas las profesiones, si no todas, requieren ya competencias digitales. Pero ¿cómo se adquieren? ¿Y cómo pueden los docentes ayudar al alumnado a aprenderlas? La ETF invitó a tres docentes con gran experiencia y vocación para responder a estas preguntas: Sandra Mangas, profesora de administración de empresas en el IES Arca Real de Valladolid (España); Mona Mohy Eldin, enlace escolar del programa IBM P-TECH en la I-TECH School for Applied Technology de El Cairo (Egipto); y Selçuk Arslan, premiado profesor de informática en el Ataturk Vocational and Technical High School de Ankara (Turquía). Alastair Macphail, de la propia ETF, moderó la sesión de forma brillante, guiando el debate con preguntas y comentarios muy acertados.
Fomentar el aprendizaje permanente en docentes y alumnado
Aunque los retos de la adquisición de competencias digitales en España, Turquía y Egipto difieren en muchos aspectos, hay varios puntos en común, sobre todo la necesidad de sistemas educativos flexibles y receptivos que sigan el ritmo de la transformación digital, que avanza a una velocidad sin precedentes. Sandra Mangas señaló que los currículos profesionales actuales se basan en el conocimiento, y el conocimiento en la empresa cambia constantemente. Por eso afirma que el profesorado no solo debe transmitir competencias de aprendizaje permanente, sino adquirirlas también. Igual que el alumnado, necesitan «actualizarse y reciclarse» para que lo que enseñan refleje la demanda del mercado laboral. Y para ello hay que dotarles de tiempo y recursos: para que el profesorado se convierta en aprendiz permanente junto a su alumnado, la formación debe integrarse en su horario.
Selçuk Arslan coincide con Mangas, y observa con acierto que la tecnología desempeña un papel esencial a la hora de decidir qué competencias priorizar. El profesorado tiene que adaptarse rápido a los avances en inteligencia artificial, realidad aumentada, big data, ciberseguridad y computación en la nube. Como no es posible ser experto en todo, Arslan recomienda que cada docente elija una o dos áreas para dominarlas, de modo que el alumnado se beneficie pronto de esa especialización. Aun así, advierte de que la tecnología avanza tan rápido que muchas de las profesiones de hoy no existirán en el futuro. La flexibilidad en cómo adquieren las competencias digitales tanto alumnado como profesorado es clave para superar este reto.
Construir alianzas con agentes clave
Además de crear ecosistemas educativos flexibles y receptivos, la colaboración con otros sectores de la economía es esencial. Los centros de formación necesitan tejer alianzas sólidas con la empresa, la sociedad civil y la educación superior. Su aportación y apoyo son vitales para ofrecer una formación relevante que responda a las necesidades del mercado y dote al alumnado de competencias demandadas. Como enlace del programa P-TECH de IBM para la I-Tech School de El Cairo, Mona Mohy Eldin aporta al currículo del centro la perspectiva empresarial. La colaboración entre la industria y los centros en Egipto es lo que ella llama una «iniciativa pionera». Los programas de prácticas y mentoría refuerzan esa alianza y acercan al alumnado al entorno empresarial, mejorando sus perspectivas en el mercado laboral.
La importancia perdurable de las soft skills
Según los tres docentes, las soft skills son competencias nucleares que mejoran los resultados de aprendizaje y la empleabilidad. Incluyen comunicación, creatividad, resolución de problemas, resiliencia, pensamiento crítico, versatilidad, autogestión, autoconocimiento, conciencia social, habilidades relacionales y toma de decisiones responsable. ¿Cómo inculcarlas? En el centro de Mohy Eldin se fomentan el trabajo en grupo y el juego de roles: el alumnado se turna como líder y como miembro del equipo, de modo que entiende qué se siente al liderar y al seguir. En el IES Arca Real, el alumnado de Mangas trabaja con plataformas de empresa virtual que, como apunta Macphail, son como simuladores de vuelo para los negocios, donde se aprende haciendo. Gestionan todos los aspectos de una empresa virtual en un mercado virtual. Aunque no hay consecuencias reales si «se estrellan», la experiencia y el conocimiento adquiridos son de todo menos virtuales: para tener éxito, el alumnado debe poner en juego tanto sus competencias técnicas como sus soft skills. En Turquía, Arslan defiende un enfoque holístico que combine el desarrollo socioemocional con la adquisición de competencias digitales, y propone soluciones gamificadas que unan ambos conjuntos de competencias en una herramienta de aprendizaje integral.
El mito de la brecha digital y la brecha de género
Sorprendió saber que la brecha digital y la brecha de género no son tan acusadas como antes. En España, Egipto y Turquía se anima a las chicas a entrar en las TIC. Aunque el número de chicas que estudian TIC sigue siendo bajo en Egipto y Turquía, en España son mayoría. Mangas afirma que la idea de «no hay chicas en tecnología» es cosa del pasado. Por su experiencia, Arslan observa que las chicas son más fuertes en tecnología que los chicos. En Egipto, Mohy Eldin afirma que las chicas rinden bien en tecnología: se las anima a hablar en clase y a participar plenamente en todas las actividades. A la vista de estos testimonios, parece que la brecha de género en tecnología se está cerrando.
Respecto al acceso a internet se observa una tendencia parecida: la brecha digital también se estrecha. Cuando los centros pasaron a la enseñanza en línea por la pandemia, el Estado proporcionó al alumnado más desfavorecido el material necesario —ordenadores y tarjetas de datos— para que pudiera participar plenamente. En Turquía, las ONG y el gobierno tienen un papel importante para garantizar el acceso a internet a toda la población. Aun así, según Arslan, el alcance digital es hoy menos problemático que antes. En Egipto ocurre lo mismo: Mohy Eldin señala que la mayoría de la población tiene al menos un smartphone, y cuando los centros pasaron a lo virtual por la COVID-19, todos los cursos se impartieron en línea y el alumnado participó plenamente.
Mirando al futuro
El futuro del trabajo no puede imaginarse sin la dimensión digital. El papel de la Formación Profesional a la hora de transmitir competencias técnicas y soft skills no debe subestimarse. Docentes altamente cualificados y comprometidos como Sandra Mangas, Mona Mohy Eldin y Selçuk Arslan son esenciales para asegurar que nadie se quede atrás mientras nuestras sociedades atraviesan la transformación digital.